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Sobre nosotros

“Aprendí lo que es la fisioterapia en una sala de espera, con la mochila del colegio puesta.”

Karen Asprilla, fisioterapeuta y fundadora del Centre Mèdic Fortuny, en la recepción del centro

Mi padre tuvo un accidente de moto, y de un día para otro todo cambió en casa. Recuerdo esas primeras semanas: verlo con dolor, sin poder hacer las cosas más simples, y a mí acompañándolo cada semana a sus sesiones de fisioterapia, sentada en la sala de espera con la mochila del colegio todavía puesta.

Al principio apenas se movía. Pero, semana tras semana, empezó a cambiar algo, y no solo en su cuerpo: también en su cara. Llegaba con menos miedo y se iba con más ánimo. Veía a su fisioterapeuta trabajar con mucha paciencia, explicándole cada paso, animándolo cuando le costaba, celebrando con él cada pequeño avance como si fuera algo grande. Y para mi padre, cada uno de esos avances sí era algo grande: volver a subir una escalera sin agarrarse, volver a dormir sin dolor, volver a ser él mismo.

Fue ahí, viéndolo recuperar su vida gracias al trabajo de otra persona, cuando decidí que quería dedicarme a esto. Me pareció uno de los trabajos más bonitos que existen: el de devolverle a alguien lo que había perdido.

Hoy dirijo el Centre Mèdic Fortuny, en Reus, donde estoy especializada en fisioterapia de columna. Pero sigo entendiendo este trabajo igual que lo entendí entonces, viendo a mi padre: no se trata solo de quitar un dolor, se trata de hacer seguimiento, de encontrar el motivo real, y de acompañar a cada persona con un trato cercano hasta que recupera lo que había perdido.

No lo hago sola

En el centro no trabajo sola. Trabajo codo con codo con otra fisioterapeuta, especializada en dermatofuncional y terapia manual, así que entre las dos cubrimos un abanico muy amplio: desde la recuperación de una lesión o una operación, hasta el cuidado de la piel y el tejido a nivel estético. Nos apoyamos constantemente, comentamos los casos y buscamos juntas la mejor forma de ayudar a cada paciente, porque muchas veces un buen resultado no depende de una sola persona, sino de varias miradas puestas sobre el mismo problema.

Detrás de cada tratamiento

Para valorar y tratar cada caso con la mayor precisión posible, contamos con aparatología especializada: ecógrafo, radiofrecuencia, presoterapia, entre otras herramientas. Nos permite ver con claridad qué está pasando en cada caso, en lugar de ir a ciegas o tratar por probar. Pero la tecnología es solo un apoyo: lo que de verdad marca la diferencia es el seguimiento — volver a mirar cómo evoluciona cada paciente, ajustar el tratamiento si hace falta, y estar pendientes hasta que la persona recupera lo que había venido a buscar.

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