Cuando la postura ya no se sostiene sola
Pasas horas sentado, con el móvil, delante del ordenador, y sin darte cuenta los hombros se te han ido hacia delante y la espalda se ha quedado en una curva que antes no tenía. Te lo dicen en casa, 'ponte recto', y tú lo intentas, aguantas un minuto, y vuelves a caer en la misma postura sin darte cuenta.
No es que no lo intentes. Es que enderezarte a la fuerza un rato no cambia nada si los músculos que deberían sostenerte no tienen la fuerza para hacerlo solos. La postura no se corrige recordándotelo: se corrige fortaleciendo lo que la sostiene.
Que alguien te haga una foto de cuerpo entero y no seas tú quien más se fije en cómo sales. Sentarte en una reunión, en una terraza, donde sea, y que tu espalda aguante recta sin que tengas que estar pendiente de corregirte cada dos minutos. Notar que el cuerpo se sostiene solo, sin ese esfuerzo consciente de 'ponte derecho' que se te olvida a los cinco minutos. Cuando el músculo hace su trabajo, la postura deja de ser algo que tienes que recordar: simplemente pasa.