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Fisioterapia

Pilates terapéutico

¿Te ves en una foto o en el escaparate de una tienda y lo primero que piensas es 'qué encorvado/a estoy'?

Esa imagen se te queda grabada más tiempo del que te gustaría, y no es casualidad: es la consecuencia de años sin trabajar lo que sostiene tu espalda.

El pilates terapéutico va más allá de una clase genérica: son sesiones dirigidas por un fisioterapeuta, con ejercicio individualizado pensado para tu postura, tu lesión o tu punto de partida concreto.

Cuando la postura ya no se sostiene sola

Pasas horas sentado, con el móvil, delante del ordenador, y sin darte cuenta los hombros se te han ido hacia delante y la espalda se ha quedado en una curva que antes no tenía. Te lo dicen en casa, 'ponte recto', y tú lo intentas, aguantas un minuto, y vuelves a caer en la misma postura sin darte cuenta.

No es que no lo intentes. Es que enderezarte a la fuerza un rato no cambia nada si los músculos que deberían sostenerte no tienen la fuerza para hacerlo solos. La postura no se corrige recordándotelo: se corrige fortaleciendo lo que la sostiene.

Que alguien te haga una foto de cuerpo entero y no seas tú quien más se fije en cómo sales. Sentarte en una reunión, en una terraza, donde sea, y que tu espalda aguante recta sin que tengas que estar pendiente de corregirte cada dos minutos. Notar que el cuerpo se sostiene solo, sin ese esfuerzo consciente de 'ponte derecho' que se te olvida a los cinco minutos. Cuando el músculo hace su trabajo, la postura deja de ser algo que tienes que recordar: simplemente pasa.

¿No sabes por dónde empezar sin hacerte daño?

Te lo han dicho mil veces: que hagas ejercicio, que te muevas, que fortalezcas. Pero cuando te planteas apuntarte a algo, aparecen las dudas: ¿y si me hago daño? ¿Y si el ritmo de la clase no es para mí? ¿Y si acabo peor de lo que estoy ahora? Así que, entre la duda y la pereza de investigar, casi siempre acaba ganando la opción de no hacer nada.

No hace falta adivinar por dónde empezar: hace falta que alguien valore tu punto de partida y te lo diga. Llegar a tu primera sesión sin esa sensación de examen, sabiendo que todo está pensado para tu nivel, no para el de al lado. Moverte con la tranquilidad de que alguien ha valorado antes qué puedes hacer y qué no, en vez de estar improvisando o copiando lo que hace el resto de la clase.

Notar, semana a semana, que vas pudiendo hacer un poco más de lo que podías al principio. El primer paso deja de dar miedo cuando sabes que alguien lo ha planeado contigo, no para ti en genérico.

Fortalecer con un plan hecho a medida

¿Te han dicho que tienes que fortalecer, ya sea el médico o tú mismo por miedo a que vuelva la lesión, pero no sabes ni por dónde coger el asunto? Fortalecer suena fácil hasta que te pones a intentarlo. ¿Qué ejercicios? ¿Con qué peso? ¿Cuántas veces por semana? Y sobre todo: ¿cómo sabes si lo estás haciendo bien, o si te estás arriesgando a que la lesión vuelva por hacerlo mal?

Sin una guía clara, es fácil quedarse parado, o peor, forzar algo que no tocaba y acabar peor que al principio. Fortalecer bien una zona concreta necesita un plan hecho a medida, no una tabla genérica de internet.

Coger a tu hijo en brazos o la bolsa de la compra sin ese pensamiento de fondo de si te vas a resentir. Notar que la zona que antes te preocupaba ahora aguanta lo que le pides, porque la has entrenado con cabeza y no a lo loco. Saber que, si el médico vuelve a preguntarte si has hecho los ejercicios, puedes contestar que sí, y que además han servido. Fortalecer bien no es hacer más: es hacer lo que tu cuerpo necesita, en el orden que lo necesita.

Cuando el cuerpo ya no responde como antes

¿Notas que tu cuerpo ya no responde como antes, y no sabes muy bien en qué momento pasó? No ha sido de golpe. Ha sido poco a poco: menos fuerza, menos flexibilidad, más rigidez por las mañanas, cosas que antes hacías sin pensar y ahora te cuestan un poco más. Y aunque sabes que moverte ayudaría, cuesta arrancar cuando no sabes muy bien qué necesita tu cuerpo en este momento.

El cuerpo no deja de responder porque sí: casi siempre es cuestión de darle el estímulo adecuado, no de resignarse.

Subir la maleta al portaequipajes del tren sin ese cálculo previo de si vas a poder tú sola. Notar que las cosas que antes te costaban un poco —agacharte, girarte, cargar algo— vuelven a ser automáticas. Sentir que el cuerpo te acompaña otra vez, en vez de ir siempre un paso por detrás de lo que quieres hacer. No se trata de recuperar el cuerpo de hace veinte años: se trata de que el de ahora te responda bien.

Lo que hacemos en el Centre Mèdic Fortuny

Las sesiones de pilates terapéutico las dirigimos desde la fisioterapia, de manera que cada ejercicio tiene un sentido concreto para ti: corregir tu postura, recuperarte de una lesión o simplemente volver a moverte con confianza.

No importa tu nivel de partida. Lo que importa es empezar con un plan adecuado, e ir construyendo sobre bases sólidas.

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Preguntas frecuentes

¿Qué es mejor, pilates o yoga?
No es que uno sea mejor que el otro, es que buscan cosas distintas. El yoga trabaja mucho la flexibilidad, la respiración y la relajación. El pilates terapéutico se centra en fortalecer de forma controlada y corregir cómo te mueves, por eso es la opción que solemos recomendar cuando hay un problema físico concreto que corregir o una lesión de por medio. Si no hay nada que tratar, los dos pueden irte bien, depende de lo que busques.
¿Cuántas veces a la semana me recomendáis venir?
Para notar cambios reales, lo habitual es una o dos veces por semana. Con una sesión ya se nota progreso, pero con dos el avance suele ser más rápido y constante. En la valoración te decimos qué frecuencia te conviene según tu caso y tus objetivos.
¿Puedo combinarlo con la piscina o la natación?
Sí, se combinan muy bien. La natación es un ejercicio suave para las articulaciones, y el pilates terapéutico trabaja el control y la fuerza de forma más específica. Muchos pacientes hacen las dos cosas sin ningún problema.
¿Es lo mismo que una clase de pilates de gimnasio?
No exactamente. Aquí las sesiones las dirige un fisioterapeuta y están adaptadas a tu problema concreto, ya sea una lesión, una postura o una debilidad, no es una clase genérica igual para todo el mundo. El objetivo no es solo hacer ejercicio, es corregir algo específico.
¿Es mejor hacer fisioterapia o ejercicio terapéutico?
No hace falta elegir entre una cosa y otra. Muchas veces empezamos tratando el dolor o la lesión con fisioterapia y, a medida que mejoras, vamos metiendo ejercicio para recuperar fuerza, movilidad y esa confianza en tu cuerpo que se pierde cuando algo te ha dolido mucho tiempo.
Tengo miedo de hacer ejercicio y volver a lesionarme, ¿puedo hacerlo igualmente?
Es de las dudas más habituales, y tiene todo el sentido. Precisamente para eso está el ejercicio terapéutico: para ayudarte a moverte otra vez de forma progresiva y segura. Empezamos desde un nivel que puedas controlar sin problema, y vamos subiendo poco a poco, no de golpe.
¿También tiene sentido si ya no tengo dolor?
Sí. Que el dolor se haya ido no significa que hayas recuperado del todo la fuerza, la movilidad o el control de esa zona. El ejercicio te ayuda a cerrar esa recuperación de verdad, y reduce bastante el riesgo de que el problema vuelva.
¿Tengo que estar en forma para empezar?
No, ni falta que haga. Partimos de cómo estás ahora mismo, no de cómo deberías estar. No necesitas tener fuerza ni flexibilidad de antemano, eso es precisamente lo que vamos a trabajar.
¿Es individual o en grupo?
Depende de tu caso y de lo que necesites. Si hay algo muy concreto que trabajar, solemos empezar con sesiones más personalizadas, y según evoluciones, se puede pasar a grupos reducidos con un nivel similar al tuyo.
¿Necesito experiencia previa con el pilates?
No, para nada. La mayoría de la gente que viene no ha hecho pilates nunca. Empezamos siempre desde tu nivel actual, sea cual sea.
¿Cuánto dura cada sesión?
Normalmente entre 45 minutos y una hora, aunque puede variar según el plan que hayamos marcado para ti.
Tengo una lesión, o me han operado, ¿puedo hacer pilates terapéutico igual?
Sí, de hecho es habitual que se recomiende como el paso siguiente después de la fisioterapia, cuando ya puedes moverte pero necesitas recuperar fuerza y confianza de forma controlada.
¿Cuándo voy a notar resultados?
Depende de cada caso, pero muchas personas ya notan cambios en la postura o en cómo se sienten a las pocas semanas. Los cambios de fuerza real y de hábito necesitan un poco más de constancia.

¿Quieres mejorar tu postura y sentirte más fuerte?

Pide una valoración. Te escuchamos y diseñamos un plan de pilates terapéutico pensado para ti.

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